Qué hacemos
Qué hacemos cuando tu puerta dice stop
En StopLock nos dedicamos a un momento muy concreto: el de la puerta que no se abre cuando más falta hace. En El Campello ese momento suele llegar lejos de la rutina, al volver de la playa con la bolsa llena de arena, al llegar de madrugada a la casa de vacaciones o cuando una corriente cierra de golpe el apartamento con las llaves encima de la mesa. Somos cerrajeros de urgencia y nuestro trabajo empieza justo ahí, con tu llamada.
La costa tiene su propia manera de estropear cerraduras. El aire del mar deja una película de sal que endurece muelles y pitones, la arena fina se cuela en los bombines de los bajos y de las cancelas, y la humedad hincha las puertas de madera hasta que el pestillo deja de encajar en el cerradero. Son averías que forman parte de nuestro día a día entre L'Almadrava y Venta Lanuza, y llevamos el material pensado para ellas.
Buena parte de las viviendas de esta costa son segundas residencias: pisos frente a Muchavista que se abren en julio, chalés que pasan el invierno cerrados y apartamentos que cambian de inquilino cada pocas semanas. En ellas no basta con abrir. Hay que saber cuántas copias de cada llave andan sueltas, revisar lo que ha sufrido la cerradura en los meses sin uso y dejar la casa bien cerrada para la próxima ausencia.
También trabajamos para comunidades y urbanizaciones: cancelas peatonales, puertas de garaje comunitario, accesos a la piscina, cuartos de contadores y buzones. Cuando falla una cerradura común, el problema es de todos los vecinos a la vez, así que primero dejamos el acceso utilizable y después planificamos el arreglo definitivo con el presidente o con el administrador de la finca.